* mi rincon personal para gritar cuando me apetece *

domingo, mayo 06, 2007

Queridos anonimos:

Esto...a los que han comentado la entrada de "Caminando por el Desierto", muchas gracias, transmitire vuestras sensaciones al autor del relato.

En otro orden de cosas...lo decis de verdad??

Y finalmente...próximamente volvere a este blog, a lavarle la cara, porque mi vida ha cambiado y debe llevarse la brisa las viejas hojas secas que por aqui campaban.

miércoles, abril 05, 2006

Mensaje en una botella

Si algun día volvemos a encontrarnos te pedire un abrazo sin motivo. Sin motivo porque se perdio en el mar que separa nuestras costas. Sin pago porque lo gané hace mucho. Sin comparaciones...porque son odiosas, y nada nunca será lo que fue.

¿Y por qué a ti? Sin motivo porque lo olvide entre tus luces y sombras. Sin duda porque me haces temblar.Sin llanto porque me quede vacio, sin amor porque no tengo más que dar.

Sin sueños porque me los comí todos, tanto que dejé de soñar. Sin sueño porque no duermo.

Sin dueña...porque ya no sé amar.

martes, agosto 02, 2005

La vida sigue, el dolor no cesa.

Tal y como siempre he mantenido, en esta vida hay que vivir hasta los momentos malos, aquellos en los que nada nos va bien, en los que estamos sufriendo, en los que no encontramos ni nuestro camino ni nuestra meta. Pero cuando tu camino es el sufrimiento, y divisas una meta vacia, sin ilusión, sin nada de lo que siempre creiste perseguir...¿qué te queda?

Es dificil levantarse por la mañana y afrontar un largo día sabiendo que nada de lo que vas a hacer te ayudará a estar más cerca de tu fin, sobre todo para la gente que sacrificamos el placer inmediato buscando lo bonito de algo más real, más duradero. Por eso ni tan siquiera nos queda el consuelo de lo efímero, pero no estamos preparados para disfrutarlo. Más aún cuando tienes la certeza de estar perdido, a años luz de cualquier sentimiento bonito.

Es dificil ser uno mismo, dar todo lo que uno puede llegar a dar bajo esta influencia. Y como los bonitos círculos viciosos que de joven me perseguían y que definía con tanta facilidad, nadie quiere compartir contigo tu decadencia, nadie está a tu lado que es uno de los posibles finales perseguidos, lo que hace que caiga sobre ti todo el peso de la amargura.

Es dificil definirlo, qué fue lo que te llegó a hacer caer al principio d e los tiempos, si fue el estar solo o el miedo a estarlo. Probablemente fue la ceguera de estar rodeado de gente sin llegar a sentir sus almas en armonía con la tuya, la amargura de creer estarlo alejó a esa gente. Ahora me doy cuenta, de toda esa gente que estaba a mi lado y poco a poco se marchó en silencio y sin hacer ruido.

La única esperanza es pararse a mirar alrededor, intentar saber quien no se ha ido de nuestro lado, quien permanece ahi aunque lo creyeramos perdido...y a la vez continuar, coger tus penas, meterlas en un hatillo y seguir ese camino, el camino que estamos recorriendo. Con la certeza de que si un día lo elegimos fue porque es el que debemos transitar, y quizá sea simplemente que volvemos a estar ciegos, quizá sea esa la razón por la que no encontramos nuestro sitio. Nos creimos ciegos cuando realmente nunca llegamos a ver, simplemente el haber perdido a nuestros valedores, nuestros lazarillos...hizo que tropezaramos y cayéramos.

No apartarnos del camino trazado, y aunque la gente que en el pasado caminaba con nosotros ahora siga sus propios designios saber que nunca caminaremos solos, más tarde o más temprano nuestros destinos volverán a cruzarse, sonreiremos juntos otra vez más. Y tener confianza en que en nuestro camino encontraremos algo bonito, que nos vuelva a coger de la mano, que haga cesar el dolor con el que anduvimos tanto tiempo.

Mientras sólo podemos rogar a que esa persona se fije en nosotros, que vea parte de nuestro brillo en nuestra cara oxidada. Aqui, para terminar, hago referencia a una canción de Mägo de Oz, que es casi una súplica desesperada que hoy hago mia:

"¿Quién me vende un alma, o me presta esperanza? Pues es el fin del camino y no se a dónde ir..."





jueves, julio 28, 2005

Caminando por el desierto

Me permito una licencia para publicar aqui algo de un amigo muy querido para mi, un breve relato que me encantó, y que refleja fielmente cosas que o también pienso. Próximamente escribiré yo también aqui.

Og’ Ima, el Árabe, refrescaba sus doloridos pies cuando en la lejanía distinguió su figura. Aquella silueta oscura ya no estaba lejos.

Sobre fina alfombra de arena ardiente, camina el viajero del Este. Al norte, sur, este y oeste el desierto aparece. Camina despacio, pues no tiene prisa. Con certeza sabe que aquello que hay un poco más adelante no es muy diferente de lo que dejó un poco más atrás. Pero no camina solo. De la alforja de piel de oveja que pende de su hombro asoma la minúscula cabecilla de un animal, un gatito. El pobre felino tiene el rostro desfigurado. Su ojo izquierdo se encuentra casi desprendido de su cuenca y su ojo derecho apenas puede abrirse; ya está casi ciego. Además, una cicatriz le cruza la cara desde el hocico hasta la frente. Magulladuras, abultamientos, piel desgarrada, lo sorprendente es que sigua vivo.

Su portador, un hombre alto y de figura esbelta, va de negro. Fino lino envuelve su cuerpo. Para proteger su cabeza eligió un gracioso turbante, en cuyo centro se aprecia una pequeña amatista. Su boca no está al descubierto, sino que la protege de la arena del desierto con un pañuelo también negro.

El gatito magullado y su portador allí están, en su peregrinaje por el desierto. Por fin alcanzan el pequeño oasis donde reposa Og’ Ima, el Árabe. El hombre vestido de negro, con sumo cuidado, deja su alforja en el suelo. Cariñosamente toma al gato deforme y lo sitúa en una de las orillas para que pueda sorber el agua, y así calmar su sed.

- Qué Alá sea contigo. Yo soy Og’ Ima, el Árabe. ¿Cómo os llamáis?-habló cordialmente al desconocido-
- Mi nombre no tiene importancia, pero si precisáis de una etiqueta para referiros a mí, entonces os diré que los que me conocen me llaman Mr. Hyde.
- Extraño nombre. Extranjero sin duda. ¿Venís de muy lejos?
- Así es.
- ¿Y viajáis solo?
- No-contestó dedicándole una dulce mirada a su pequeño compañero moribundo-
- Parece que ha sufrido mucho- insinuó refiriéndose al animal-
- Muchos le han hecho daño.
- Y por lo visto se ensañaron. Pero por Alá, ¿Qué mal pudo hacer este inocente gato?
- Ser fiel a sus amos.
- No comprendo.
- Su lealtad siempre estuvo fuera de toda duda. Jamás dejó solos a las personas que le importaban. Era cariñoso y atento. Avisaba si el peligro acechaba tras una esquina, y a pesar de su menudo tamaño estaba dispuesto a luchar si era necesario.
- Me confundís todavía más, pues ¿si demostró tal nobleza con sus amos porqué recibió tales castigos? –preguntó intrigado-
- Porque sus amos consideraron en algunos momentos que sus servicios no eran necesarios. De este modo descuidaron su protección. Los niños le apedreaban en la calle. El hambre lo desnutrió. El sol lo abrasó. Pero sobre todo, la ingratitud de aquellos que consideraba seres queridos destruyó su alma y sus ganas de vivir. Una noche, en la penumbra de las calles de Bagdad escuché sus lamentos. Lloraba por el único ojo que aún no había perdido, aunque ahora creo que el desearía estar ciego. Aquella noche, sus lamentos me conmovieron. Y entonces me habló ¨ Mátame o llévame contigo, o al menos deja de mirarme ¨. Decidí recogerlo, y desde entonces lo llevo a donde quiere, pues yo solo soy un siervo, un medio para conseguir un fin. Pero siempre es Él quien decide adonde debemos ir. Ahora Él es el amo y yo soy su súbdito.
¨ ¿Qué el gato decide adonde se a de ir? ¿Qué él gato es el amo?¨ Pensó el Árabe para sus adentros. ¨ Este extranjero está loco, bueno y cual de ellos no lo está ¨
- Usted también camina solo, ¿no es así?- preguntó el extranjero mientras observaba como el pequeño gatito se acicalaba con esmero-
- Por Alá que camino solo, y no solo eso sino que me he perdido. Y todo por mi estupidez.
- ¿A qué se refiere?-ahora el gato descansaba sobre los brazos del hombre de negro-
- Yo siempre he viajado en compañía. Hace unos días salí de Bagdad junto con otros once compañeros. Íbamos a cruzar el desierto junto con nuestro rebaño de camellos-se detuvo un instante, su mirada vacía se proyectaba hacia el horizonte-
- ¿Y qué ocurrió? – preguntó intrigado el extranjero-
- Verá, yo hace unos meses estaba en la ruina y esos compañeros me ayudaron a rehacerme. Me prestaron dinero, me dieron cobijo y comida hasta que pude comerciar con unos pocos camellos. Juntos reunimos un gran número de animales para comerciar. Ahora nos dirigíamos a los pequeños pueblos más allá del desierto a vender parte de ellos y comerciar con especias. Hace tres días nos encontramos con una caravana de esos moradores del oeste, ya sabe, esos asentamientos en los límites de los Oasis Perdidos. Y Allí estaba ella. La mujer más increíble que había conocido. Me enamoró. La segunda noche hicimos el amor, y la tercera me dijo que nos fuéramos lejos con el rebaño y que buscásemos la felicidad por nuestra cuenta. Aún no sé porqué la escuché. Cogí mis camellos y los de mis compañeros y me fui al día siguiente con ella. Ni siquiera me paré a pensarlo, no era yo. Abandoné a mis amigos por ir con ella. No me importó hacerles daño después de todo lo que habían hecho por mí. Sólo busqué mi beneficio, que yo estuviera cómodo. Al principio me alegré mucho de estar con ella cuando alcanzamos este oasis. Pero entonces, una noche me golpeó a traición y cuando desperté se había marchado con todo el rebaño. Y aquí me encuentro: solo, desorientado, sin ella y sin mis amigos. ¿Y ahora que voy a hacer?
- Yo puedo ayudarte, si tú quieres.
-¿De verdad? ¿Cómo?

El viajero se levantó despacio. Dejó a su amo sobre al alforja. Se aproximó al Árabe, situándose a escasos centímetros de él. Y entonces con una velocidad pasmosa desenvainó una daga oculta en una de sus mangas para colocarla en su garganta.

- Pero, ¿Qué estás haciendo?-gritó desesperado-
- Eres como ellos, como todos-habló pausadamente el viajero-Mi amo, ha sufrido mucho por gente como tú. Hipócrita, egoísta, débil de alma e ingrato. Ahora estás aquí solo, pagando por tus errores ¿y tienes la desfachatez de esperar clemencia? Después de todo lo que tus amigos han hecho por ti, y mira como se lo pagaste, con la deslealtad, abandonándolos por una mujer. Te voy a dar la justa ayuda que mereces.
-Por favor…por favor…-suplicó entre lágrimas-

Pero la mano del viajero no vaciló cuando cortó su garganta. Apenas unos segundos y ya estaba muerto. El gato deforme observaba en silencio. Emitió un leve gemido de satisfacción y continuó acicalándose.

El viajero enterró el cuerpo. Sobre su tumba colocó un pedazo de madera desprendido de una palmera. A cuchillo ensangrentado escribió un epitafio.

Aquí yace Og’ Ima, el Árabe
Como hombre libre tomó sus decisiones,
y como hombre muerto yace ahora bajo esta arena.

Volvió a colocar al gato en la alforja para después contemplar unos instantes el cielo.

- ¿Te ha parecido ver una puerta rasgar el horizonte?
- Miau-respondió el gato-
- Así es, yo también lo creo. Aunque aún es demasiado pronto. Caminemos un rato más si os parece, mi amo.

El oasis quedó a su espalda, el sol sobre sus cabezas, la arena sobre sus pies; y la oscura figura desapareció entre las dunas.



jueves, junio 02, 2005

Ser para no dejar de ser

Aquella noche el viento susurraba una canción tan triste que dolía el alma siquiera oírla.

Aquella noche la soledad se clavaba en el corazón como finas astillas que se incrustaban con saña.

Aquella noche las lágrimas quemaban como si fueran de azufre, como si en cada una de ellas hubiera parte de mi existencia.

Aquella noche decidí que nada en este mundo es tan importante, nada merece tanto la pena como para dejarse morir por no querer vivir, por querer apagar los gritos en mi cabeza dejando de tenerlos…

Que el amor, aunque cruel e indomable es a la vez inefable e inevitable, desolador y atronador, principio y fin…esencia y existencia.

Es sentir para no sentirse, locura para no estar cuerdo.

viernes, mayo 06, 2005

Camino cortado, juguete roto, game over...

Prometo que uno de estos días que me sienta con ganas de vivir a tope escribiré para contrarrestar tanta amargura que atesora este blog...¡¡pero está visto que cuando soy feliz mi vida se acelera y no tengo tiempo sino de disfrutarla!!

Llevo tiempo sin saber que me pasa, nunca me había sentido tal y como me siento ahora, es tan extraño que no se si alcanzaré a comprenderlo para poder explicarlo. Es una sensación de no encontrar nada que me haga coger un camino que vaya a durar más de unas horas, y es difícil saber que hacer si ni tan siquiera ves lo que tienes un par de pasos delante de ti.

Lo malo es que algo me empuja a avanzar, mi propia conciencia me dice que no es el momento de caer abatido y rendirse...pero es que de verdad no tengo ninguna luz que me ilumine. De eso quiero hablar. De luces apagadas.

Mi vida no se entendería sin ellas, sin esas luces que te dan calor y te ayudan a distinguir lo bueno entre las penumbras. Me acostumbré siempre a esperar que una de ellas alumbrara y ahuyentara las sombras de mi vida, pero un día se empezaron a apagar todas, incluso las más pequeñas, incluso los focos que apuntaban a mi corazón. Y me perdí.

He vagado casi un año buscando volver al camino yo solo, y aunque lo conseguí hace algo de tiempo...he llegado a un sitio tan triste y helado que tengo miedo porque no se salir de aquí...y no veo a nadie que me tienda una mano, un beso, una caricia...un abrazo y una lágrima.

Hay ocasiones en que de lejos veo pasar una luz difuminada, y corro hacia ella como si en ello me fuera la vida. Corro porque reconozco esa luz, sé que un día me toco con sus suaves destellos...y llego a sitios donde me reencuentro con muchas de esas luces que creía apagadas, pero que realmente siguen alumbrando con más fuerza incluso que antes. Entonces, ¿por qué estoy a oscuras?

Observo a mi gente, a la que quiero...y me alegro de saber que siguen como siempre. Lástima que ahora sus focos apunten en otras direcciones, a las que no puedo llegar. Pero siempre hay un motivo para sonreír, y cuando miro hacia donde dirigen ahora sus atenciones descubro a gente como yo, miro a esas luces y me veo reflejadas en ellas, reconozco esos sentimientos, esas sonrisas...y yo también sonrío.

Termino con una canción de Mägo de Oz:

Si es verdad que hay algo más yo te esperaré.
Necesito descansar, tu amor me llevaré.
Me voy hacia un lugar donde el tiempo es una ilusión,
la brisa es de color, la voz música, y el sol es de algodón.

Atravesaré la luz en forma de eternidad,
mi voz se silenciará, mi cuerpo será el ayer.
En gotas de alma voy navegando hacia el final,
no dudes que al mirar hacia tu interior, me podrás hallar.

Cuando tu tiempo se va es hora de marchar.
Prepara tu viaje bien, no tengas miedo y ve.
No llores más por mí, siempre estoy cerca de ti.
Te esperaré en la luz, allí donde no, no existe el dolor.

martes, diciembre 14, 2004

Ahora que ya empezaba a estar acostumbradoooo...

Pues eso...que cuando crees por una vez en tu vida haber alcanzado la inocuidad...pasar desapercibido, compensar tus sufrimientos con tus alegrías...vivir un poco en la apatía pero con buenos momentos... ¡DESCANSAR! Pues no...se ve que hay gente también en este mundo que no puede permitirte hacerlo...hay que ver...

Si alguien lee eso supongo que empezara a cansarse que hable tanto pero sin concretar, que exponga ideas pero sin poner ejemplos... ¡qué se le va a hacer! A parte de que este es mi pequeño reducto de tranquilidad y sosiego (y desasosiego... ¡qué vaya con la palabrita!), no me gusta que mis pequeñas historias puedan servir de ejemplo a alguien, y para eso...mejor no quejarse de mi fulanito o menganito me ha estirado del pelo...XD...

Continuo. Iba yo por la vida por primera vez en ella de manera pausada, recreándome en la belleza de las pequeñas cosas porque mis "árboles" me dejaban ver el bosque...asumiendo que este mundo no es perfecto y que los pequeños y grandes errores que tiene...mejor asumirlos, intentar luchar contra ellos sin que eso no deje sin tiempo para vivir de verdad. Pero no...era demasiado fácil. Y hacia tiempo que escuchaba un lejano rumor, un zumbido que se aproximaba para hacer descarrilar mi tren...

Pero no contaban con mi astucia. Si algo he aprendido de lo que llevo vivido es que en el fondo puedes amar o dejar de amar a una persona, con sus virtudes y sus defectos. Pero que estos permanecen ahí para siempre, y no has de dejarte sorprender porque a primera vista ya no estén ahí. Se puede amar, claro...pero asumiendo que lo que no te gusta sigue ahí. Lo que te hace daño. O se puede tomar otro camino... ¿se puede?

Ahora creo que si. Se puede recoger el hatillo, limpiarse el polvo de los hombros producido por la caída, volver a levantarse y decir...hoy no. Quiero descansar, mañana será otro día. Y también se puede seguir pensando eso durante mucho tiempo. Así es la felicidad, vivir los buenos momentos sin cometer los mismos errores de los que una vez pudiste aprender. Sonreírle a ese perro malhumorado que se cruza en tu camino, mirar a los ojos a aquella bella muchacha que te sonrió antes. Abrazar a un amigo, porque puedes estar seguro de que es tu amigo de verdad, el que siempre estuvo ahí.

Así que, decidir un buen día que pisar un charco no es motivo para dejar de sonreír... ¡lo es para sonreír por ser capaz de ver lo cómico que hay en ello!